Drag queens o la adicción a la transformación

Cuando el sol empieza a ponerse en Caracas, las luces del camerino de Cool Café se encienden. No todos los bombillos funcionan. Detrás de un espejo, Arón Eduardo Mujica Carvajal comienza a maquillarse. A transformarse. Primero es el turno de la base, que seguida del polvo, hacen a su cara afeitada aún más blanca hasta tornar sus cejas invisibles. El color va llegando poco a poco.

El primer drag queen de Venezuela sale al escenario todas las noches con su show a interpretar a Arona Baker. La primera vez que lo hizo, se sintió extraño.

-No me gustó. No era yo.

19 años después, Arona Baker se ha convertido en una referencia para el mundo drag queen en Venezuela. Su personaje fue el primero en Caracas en adquirir un nombre en específico acompañado de rasgos que lo distinguían de los travestis que hasta entonces dominaban los escenarios de los locales LGBT de la capital.  

-Un travesti es un hombre o una mujer que se trasviste y que trata de imitar a un personaje, para que alguien tenga la ilusión de ver a algún artista en escena. En cambio, el drag queen tiene un nombre en específico. Yo me llamo Arona Baker y todo lo que hago es de mi personaje interpretando a algo o alguien.

Desde el día de su nacimiento, Arón Eduardo pasó a ser Arona Baker sobre el escenario. Para entonces, era asistente de una travesti a la que le habían encomendado que consiguiera a un drag para hacer unas tarjetas de Navidad. Sin consultarle mucho, eligió a Arón, preparó el show y lo bautizó: Arona, por Arón y Baker, por Joséphine Baker, una vedette franco-estadounidense.

-Eso fue el fin de semana y ya el martes era el show. Hasta entonces, yo veía a las travestis como ellos allá y yo aquí.

Para encajar de forma diferenciada en un mundo de travestis, Arona Baker buscaba interpretar lo que nadie interpretaba. Le llevó tiempo entrar en el elenco del Zigzag, el local donde trabajaban las travestis más famosas de Caracas.

-Me ponían a abrir y a cerrar. Para no pelear con ninguna, trataba de hacer lo contrario de las demás en el show individual. Como buscaba el lado cómico, buscaba cualquier cantante de pop no conocida. Antes me tocó hacer Paulina Rubio. Imagínate, el marico de dos metros haciendo de Paulina Rubio.

La pionera vida errante de Arona Baker como drag en Caracas ya no sería igual en el 2019. Gracias a internet, las drags se han convertido en un símbolo de la comunidad LGBT a nivel mundial. El reality show RuPaul’s Drag Race acumula once temporadas y cada una de sus ediciones es seguida por millones de personas en todo el mundo, particularmente por público LGBT. En el reality, RuPaul, legendario drag queen estadounidense, reúne a diferentes concursantes que deben cumplir con los requisitos para ser la mejor drag: tener carisma, ritmo, talento y coraje. Para ello, deben participar en diferentes retos como modelaje o presentaciones musicales fonomímicas.

Carlos Fránquiz es bailarín y aunque nunca ha incursionado en el arte de la transformación, ha seguido RuPaul’s Drag Race desde la sexta temporada.

-Me gusta porque las drags son artistas muy versátiles en calidad de maquillaje y entretenimiento, además de originalidad. En RuPaul’s Drag Race se hacen ver a las drags como lo mejor de lo mejor. Cada una tiene un estilo único, algo nuevo y fresco que ofrecer a la audiencia. Es entretenido para todos e inspirador para los que quieran practicar el arte de la transformación.

Además de RuPaul’s Drag Race, el fenómeno de las drags se ha adaptado a cada realidad geográfica y cultural. En Chile se organizó The Switch Drag Race: El arte del transformismo, que buscaba al mejor transformista del país, teniendo como elemento diferenciador que sus participantes debían cantar con su propia voz. Arón Mujica relaciona a las identidades y características de las drags según el lugar del mundo.

-Tienes que basarte en el concepto de cada país; a lo mejor algo que a mí no me gusta es normal en otro país. Acá somos las latinas, que, aunque somos un bochinche, dicen que nos entregamos cien por ciento.

Otra de las manifestaciones que se ha popularizado ha sido la Gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria, en España. Este tipo de eventos han tenido réplicas incluso en Venezuela, con la Gala Drag Queen Venezuela, que se realiza desde 2017. Abiguey Guerra fue la segunda finalista de este concurso, en su edición de 2019, con el personaje Abiguey Evermore. Dos años antes, consiguió entrar a Cool Café como bailarina tras ganar una competencia contra otros seis bailarines varones. Abiguey es mujer de nacimiento.

-Fui bailarina callejera hasta que llegué a Cool Café. En las revistas, me incluyeron como bailarina y también como actriz fonomímica. En los shows, me exageraba el maquillaje, decía que era tropical y me echaba todos los colores en el ojo.

Ese maquilaje exagerado generaba reticencias en ciertas personas, pues se asemejaban a las drags queens y Abiguey es una mujer.

-Yo había pensado en meterme en el mundo drag queen pero acá las mujeres no hacen eso.

A Abiguey la convencieron de participar en la primera Gala Drag Queen Venezuela. En esa oportunidad, participó en el intermedio y la presentaron como una mujer drag queen. No fue hasta el año siguiente, que el dueño del local donde trabajaba la inscribió como participante en la gala.

-Él me dijo: el jueves tienes que venir maquillada y vestida de negro porque son las fotos oficiales de la gala drag queen. Me lancé a competir con gente de todo el país y quedé de tercer lugar. Desde ahí oficialmente me dieron el título de la primera mujer drag queen en Venezuela.

Abiguey Evermore tras la Gala Drag Queen Venezuela

Gustavo Utrera también pasó por concursos. Desde hace tres años, comenzó a inscribirse porque le llamaba la atención el travestismo y lo que eso implicaba. Antes de esos concursos, nunca se había vestido de mujer. Hoy, después de pasar por tres nombres y consolidarse como Verónica Lodge a sus 26 años, ha comenzado a recibir el apoyo del público.

-Hoy en día, tanto los travestis como los drag queens, estamos incluidos. Antes, para hacerlo, se ocultaban, pero hoy sales a la calle y la gente te reconoce y te dice lo lindo que eres.

***

Las horas pasan y Arón Mujica comienza, con diferentes brochas, a poner color a su cara. Sentado detrás del espejo, su cara empieza a adquirir una nueva imagen. Una de las mayores inversiones monetarias que deben hacer las drag queens es en la compra de maquillaje.

-Eso es una lucha en esta Venezuela madurista. Gracias a Dios viene La Parchita a maquillar.

La primera vez Luis Peroza se vistió de mujer fue en los Carnavales de 1989, por venganza a una expareja que no le gustaba que se vistiera con atuendos femeninos.

-Cuando yo llegué a la discoteca vestido de mujer la gente me decía ‘tú me pareces conocido’. Nadie me identificaba. El dueño de ese local en ese momento me dijo que me parecía a Tatiana Capote.

Desde el 22 de junio de 1989, Luis Peroza interpreta a La Parchita, inspirado en el personaje que Marita Capote, hermana de Tatiana, interpretaba en la telenovela Amanecer. En ese entonces Peroza, interpretó el show de Marita.

-Es La Parchita porque era la muchacha que vendía parchitas en su pueblo. Ya tengo 30 años de vida artística con este personaje de La Parchita.

Al comienzo, a Peroza solo le atraía ser artista, bailarín. Pero con el tiempo, al entrar en el mundo del travestismo encontró una manera de ser artista y transmitir una magia.

-El travestismo y el drag queen tienen la magia de poder ser como un artista, aunque no lograste ser como ellos.

Entre todas las artistas que La Parchita ha interpretado, Ana Gabriel destaca.

-La que más he ha dado de comer y llevado por viajes ha sido Ana Gabriel. De hecho, yo la conocí y me felicitó.

Peroza tuvo oportunidad de conocerla en su faceta de maquillador profesional, al trabajar en canales de televisión y compartir espacio con diferentes artistas.

-Se ha liberado mucho la mentalidad cerrada. Ya esto es algo normal, es como cualquier actuación.

A lo largo de la actuación y de los años de carrera, los personajes se van constituyendo y asentando. Sean travestis o drag queens, las interpretaciones van adquiriendo un rol que se distinguen de las demás. Es una forma de expresión, que abarca desde lo físico hasta lo emocional.

-La Parchita se parece a mí en lo jocoso, lo divertido, lo optimista, lo buena vibra. Pero a veces yo he viajado y me traigo tres vestidos para La Parchita y no traigo ropa par Luis. Entonces me pregunto, ‘coño chica, ¿hasta cuándo voy a traer cosas para ti?’.

La identificación íntima en el personaje ha acompañado a toda la carrera de Arona Baker. Como forma de expresión.

-Si estaba deprimido, hacía un show depresivo. Igualmente, si estaba amargado o si quería hacer un show en contra del maltrato a la mujer. Todavía lo hago, pero no tanto como antes porque hay shows más comerciales. La música siempre es tu instrumento de conexión.

La expresión en una manifestación como el drag queen es predominantemente corporal y estética. Aunque hay elementos comunes, en el caso de Arona Baker, su calvicie irrumpía.

-Cuando mi personaje nació, era calvo. No usaba peluca. Aún conservo la cabeza rapada cuando hago shows individuales, pero cuando estoy en Cool Café pertenezco a un elenco. Aún así, yo no me puedo etiquetar, porque tengo de todo: parte oscura, cómica…

Todo eso es lo que constituye su identidad dual, que muta con varias capas de maquillaje.

-Mi identidad drag es parte de mí, ya tengo veinte años en este peo. La actitud de todas cambia tras el maquillaje. Te ves en el espejo y eres el personaje como tal. Cuando te cambias de identidad, asumes que eres Arona Baker.

Para La Parchita, la peluca marca el momento de transformación entre identidades.

-Cuando me maquillo voy en el proceso de irme preparando. A veces siento susto por el humor del público, pero la transformación es cuando me pongo la peluca.

La identidad en Veronica Lodge ha evolucionado de forma gradual. Su piel morena contrasta con unos ojos que resaltan aún más por sus lentes de contacto, accesorio indispensable en ciertos estilos drag. Con solo tres años de carrera y 26 de vida, Gustavo Utrera ha mostrado evolución en su percepción artística.

-Mi fisionomía es más hacia el travesti y a cuidar esos detalles de verme más mujer. Como drag se me hace difícil, aunque lo he intentado. Creo que la identidad va con el paso del tiempo. Este es mi tercer nombre (Veronica Lodge) y se me quedó marcado. Lo elegí por la serie Riverdale; me gustó el personaje y dije que quería ser como ella.

A pesar de la contemporaneidad del nombre que escogió, sus fuertes son las interpretaciones de cantantes como Whitney Houston. La magia de su actuación empieza después del maquillaje.

-La transición es cuando ya me maquillo. Realmente, mi personaje de Gustavo es muy diferente de Veronica Lodge y cuando me maquillo, me transformo completamente.

Para Abiguey Guerra, su identidad drag fue un elemento que se opuso a lo que parecía estar establecido.

-A mí siempre me llamó la atención el arte de la transformación. Siempre estaba pendiente de Arón y me gustó lo que era la exageración del maquillaje. Las muchachas me decían ‘tienes que maquillarte más ligero porque eres mujer’ y yo ‘¡no!’

A pesar de la exageración común que representa en sí mismo el propio personaje drag, Abiguey Guerra contrasta en personalidad y carácter con Abiguey Evermore.

-Abiguey, aparte de ser muy oscura, es payasa, pero sin micrófono. Si hablo en público me pongo nerviosa, tartamudeo. Pero como drag, al ponerme los lentes de contacto y las demás cosas, no me importa nada: yo hablo y hablo y hablo.

Eso mismo se refleja en la vestimenta. Mientras que normalmente Abiguey se define como oscura incluso en sus colores de vestimenta, su versión drag queen diverge.

-Cuando estoy de drag me gusta salir neón, de color. Mi drag queen siempre es colorido y si salgo oscura es porque me lo piden. Eso ha sido así desde mi primera presentación en el intermedio de la Gala Drag Queen, que me encontraron un vestuario con tiras neón. Gracias a Dios tengo el párpado grandísimo y me puedo maquillar de siete mil colores ahí.

Parece toda una cuestión de contrastes.

-Si quiero maquillarme de araña, busco la araña y al final, termino haciendo algo completamente diferente. Lo cambias todo, inconscientemente, y ahí es donde te vas descubriendo. El drag queen siempre refleja lo que tú ocultas.

***

El ahumado en la cara de Arón ya estaba listo. Ahora era el turno de los párpados, negros, y de formar unas nuevas cejas con curvas. Un cartón de bingo le sirve para delimitar con precisión los delineados que necesita en su cara, y que nada se traspase.

Aunque los shows sobre drag queens sean cada vez más populares a nivel mundial y en la comunidad LGBT, eso no ha significado la creación de nuevos elencos permanentes en los locales nocturnos en Caracas. Actualmente, solo Cool Café mantiene una revista de drags toda la semana. De igual forma, sus artistas trabajan también en shows particulares. Inclusive, la diversificación, parece necesaria, tal y como lo ha concretado Luis Peroza/La Parchita.

-Me sigo viendo siendo a futuro como La Parchita, pero yo tomé el maquillaje a nivel de negocios, porque llegará un momento que esto no se dará más. Es como decirte que Mirla Castellanos ya no es la estrella. No solamente va a ser la juventud.

Todo el camerino empieza a prepararse para una noche más, para dar pie al espejismo. La Parchita lo tiene claro.

-Los travestis son una magia de horas y de momentos que después se acaba. Te queda la ilusión y te queda para volver a hacerlo otra vez.

Aún a las siete de la noche, Abiguey no comienza a maquillarse. Pero no deja de reír. De sonreír.

-A mí me encanta (ser drag). Siento que me desliga mucho del día a día, de todo lo que pasamos, los problemas familiares… Yo me subo en el escenario y se me olvida todo. Y creo que me volví a adicta a todo.

Arona Baker vuelve a tomar su lugar en el camerino. Ya tiene los labios rosados, que combinan con un difuminado sobre sus ojos. Esta noche no le toca salir a la antesala, pero sí al show final.

-Todas las noches la gente espera algo de ti. Puede que estés deprimido, pero el escenario es el escenario. Somos famosas dentro del mundo de ambiente, pero fuera de ahí no.

Su proceso de maquillaje es, por momentos, mecánico. Pero también se abstrae del tiempo: sale, fuma, se sienta a hablar, vuelve, y sigue. Después de 15 años trabajando en el local, parece que siempre ha sido su destino manifiesto.

-Fue el camino que me llevo la vida. Yo soy hijo único y ser homosexual en los años 80 y 90 era muchísimo más complicado y esta fue la única forma de expresión. La gente te acepta, te quiere, aprendes a apreciar lo que es un aplauso. Te vas nutriendo de eso y te vas volviendo adicto.

Por ahora, a Arona Baker solo le faltan unas piezas de pedrería, que va agregando una a una, alrededor de sus ojos. Afuera, los ensayos de los bailarines de la revista Las Vegas se toman un descanso.

-Esto me va a acompañar forever and ever together. Hay momentos en que dices ‘ay, qué ladilla, hasta cuándo’. Cuando eso pasa, te quedas en tu casa encerrada, pero a los tres o cuatro días, vuelves otra vez a luchar por la peluca.

Siete de la noche. El café abre, pero el camerino descansa. Como en estado de abstinencia. Faltan pocas horas para saciar la adicción, una noche más.

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