-Si piensas que los peores son los chilenos es porque no te ha tocado con los argentinos.
-¿Sí?
Una voz mecánica en el Metro de Caracas anuncia que es la estación Chacao. Génesis, veinteañera con una pollina rectilínea, y su compañero, de igual edad y con chaqueta blanca, se ponen de frente al vidrio del tren, agarrándose de la barra superior.
-Ahora me está tocando hablar con argentinos. La otra vez llamé a una. Desde que me contestó empezó a insultar. “La reverenda concha de tu madre”, -dice Génesis, imitando el acento argentino.
-¿Y tú que le decías? – se atrevió a preguntar su amigo.
-Espera. Mira lo que me empezó a decir. “Los venezolanos como vos son una mierda” –decía mientras imitaba-. Y yo le decía “Señora, estoy de acuerdo con usted. Los venezolanos claro que somos una mierda. Pero no se ha dado cuenta de que los argentinos también son una mierda”.
-¿Y tú los puedes insultar?
-Sí, claro. Por eso me gusta este call center. Yo le dije “Señora, todo lo que usted me está diciendo se lo deseo diez veces más. Y está siendo grabada”.
La misma voz mecánica indica que ahora estamos en la estación Altamira.
-En cambio, los chilenos no te insultan. Simplemente no te entienden. Solo te dicen “¿la wea?” y tú les respondes “la wea”. No te entienden, pero no te insultan. Y ahora que en el call center pretenden que hable con acento argentino para que eso no pase. Pero no voy a hacer eso. Ni con el chileno. Por cierto, ¿sabes quién se fue a Chile?
-¿Quién?
-Rorro.
-¿Quién es Rorro?
-Rojefferson- Qué nombre, ¿verdad? ¿Quién se le ocurre poner Rojefferson? Para que le digan Rorro.
La estación Miranda, otrora Parque del Este, hace su llegada una vez más a través de una voz mecánica.
-Sabes que una vecina le empezó a decir a mi mamá que como yo tenía el septum y el piercing en la entreceja, yo me drogaba.
-¿En serio? ¿Qué dijo tu mamá?
-Me sorprendió. Dijo algo como que “Yo sé que Génesis trabaja de la mañana a la noche. Y también sé que siempre anda pelando bolas. Así que, si no tiene para comprarse ni un caramelo, menos va a tener para droga”. Y yo y que: indeed.
Estación Los Dos Caminos, dice la máquina.
-Pero entonces, ¿tú quieres perico o popper? –pregunta Génesis.
-¿Cuál es la diferencia?
-No sé. Pero con cualquiera de los dos vamos a terminar vendiendo pulseritas en Bellas Artes.
